miércoles, 8 de febrero de 2012

Ausencia


Desde que te fuiste he dejado de hacer la cama. Sobre todo porque ya no la deshago, duermo sin moverme y apenas se arruga un poco al entrar o salir. Al levantarme la dejo tal cual. Tú nunca hacías la cama, y siempre te preguntaba si creías que se hacía sola.
Hace unos días que en cualquier momento entro en la habitación y la encuentro hecha, estirada militarmente, como la cama de un hospital. 
Pensé que me había vuelto loca, hasta que el otro día, al acostarme, me tapaste.

49 comentarios:

  1. Llegando muy hondo. Se la echa de menos y mucho.
    Gracias por el fantástico micro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si que se la echa de menos, desde luego el título sí va por ella.
      Un abrazo enorme

      Eliminar
  2. Uf, escalofriante Ana. Nos haces dar vueltas y vueltas con tus relatos, no como tu personaje, que se quedaba quietita bajo las sábanas.
    Un abrazo loco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, bajo las sábanas estaba quietita y no le vendría mal moverse y aceptar algunas cosas, pero siempre lleva su tiempo.
      Abrazos

      Eliminar
  3. Tengo un nudo en la garganta... y frío de repente.

    Besos arrebujados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Deja que te tapen entonces, y si lo necesitas llora, con lo bien que viene!
      Un abrazo calentito

      Eliminar
  4. Aferrarse al recuerdo, modifica hasta nuestros hábitos.
    Lo malo de esto es que esa querencia nos haga enloquecer hasta que volvamos a tener todo aquello que añoramos, aunque sea ficticio.

    Un relato inquietante y perfecto.

    Besitos mediterráneos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Y si no es ficticio? En todo caso, no sé si hay algo de malo. Mi abuela sobrevivió a mi abuelo al menos 10 años, y siguió durmiendo con su foto bajo la almohada, siempre, y llorando cada noche. Creo que él la acompañó siempre.
      Un beso atlántico

      Eliminar
  5. Anita, muy bien hilada esa ausencia que enloquece. La sorpresa final me inquieta, no sé si por la locura de ella misma o porque nunca se marchó él.

    Muy redondo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por lo que sea, Nicolás, que te tapen viviendo sola tiene que ser inquietante, aunque a ella no parece molestarle, no?
      Un abrazo

      Eliminar
  6. La locura, sin más. Impresiona la manera cómo lo cuientas, de una forma casi aséptica. Me gustó mucho.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que todos estamos un poco locos, sin más. Por eso quizá como escritora no juzgo.
      Gracias! Un abrazo

      Eliminar
  7. Inquieta sólo con leer el título. Esté muy reposado el personaje (por ti claro).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si que reposó, si, unos días para tomar aire, porque no terminaba de encajar. Al final las musas vuelven.
      La ausencia es tan inquietante como la presencia, no crees?
      Un abrazo

      Eliminar
  8. Es un final muy inquietante. Yo espero que sea él el que nunca se fue, que la esté rondando o cuidando. Es el único consuelo que les queda a los que pierden a alguien muy querido. Me encantó. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, por ahí van los tiros (los míos), que él la siga cuidando, y de paso que haga la cama, que no la hacía nunca.
      Un beso grande!

      Eliminar
  9. Una ausencia que trastorna... Muy triste y muy bien escrito...

    Me gustó

    Beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí que trastorna, lo demás son detalles, pero la ausencia está presente, qué contrariedad!
      Un beso

      Eliminar
  10. Ana, hoy me quedo casi sin palabras.

    Nos regalas un relato sublime, de los que calan hondo, de esos que pasado el tiempo recuerdas y lo recomiendas para explicar las virtudes de este género que enreda.

    Una prosa ajustada para narrar un drama intenso.
    Un final de puñalada, que nos deja el temor de acabar siendo ella algún día.

    Te aplaudo, Anita.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Pedro, por tus palabras.
      A mi, sinceramente, no me importaría ser ella si me pasa eso algún día, quiero decir, sentir que me acompañan. Me parece muy tierno.
      Un abrazo

      Eliminar
  11. Horrorosos esos recuerdos que nunca se marchan, te impiden vivir. Muy profundo, Anita.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, quizá hay que ahondar en esos recuerdos para poder seguir viviendo, no hay que cerrarse a recordar ni a vivir.
      Un abrazo y gracias!

      Eliminar
  12. Pese al drama que, sin duda, encierra, me parece un relato precioso y muy medido en su arquitectura, tanto en las de las emociones como en la de las palabras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Elisa. Me ha costado mucho escribir algo, entre las justas y las musas... así que te agradezco doblemente tus palabras, para no cogerle miedo al asunto.
      Un abrazo

      Eliminar
  13. Buf, Anita, ...también me has impactado a mí.... es intenso y profundo y sobre todo : elegante. Me parece de una elegancia digna de una recopilación este micro que nos regalas.

    Felicidades por él.

    ResponderEliminar
  14. Gracias, Laura! Ya solo con escribirlo y que os haya gustado me quedo contenta.
    Un beso

    ResponderEliminar
  15. Parece que al final se ha dado cuenta que hacer la cama era importante? :)

    Quizás la sensación de ausencia era mutua y había también una necesidad de demostrar que, pese a la ausencia, se seguía estando ahí.

    Besos que están.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Está bien, supongo que desde el otro lado, también se puede sentir la ausencia.
      Besos

      Eliminar
  16. Es hermoso en su sencillez, me refiero al micro, lo que cuenta me parece también muy bello, sobre todo en ese final que me dice que sigue ahí.

    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El ritmo de la narración me gusta pero... mosquis, ¿soy el único que no ha entendido nada? (snif)

      Eliminar
    2. Gracias, Elysa, a mi me gusta pensar eso, no es muy racional, vale, pero a mi me gusta :)

      David, quizá con las etiquetas del relato te enteres mejor. Hay quien piensa en una ruptura-reconciliación, pero la mayor parte de la gente lo ha entendido como la ausencia tras la muerte, y la persona que siente que quien se ha ido sigue estando de alguna forma. Siento que no lo entendieras.

      Abrazos

      Eliminar
  17. Dicen que no dejamos de existir mientras alguien nos recuerde. Lleno de nostalgia y dolor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso mismo pienso yo. Gracias por tus palabras
      Un abrazo

      Eliminar
  18. Esa última frase es de las que se te quedan prendidas en el corazón.
    Un micro delicioso, Ana.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  19. Primero lo leí y pensé,... "claro, si no les pides las llaves... terminan por volver".

    Luego lo leí otra vez y me dije... "¿se habrá fumado uno de esos y nos está hablando de la muerte?"

    Luego leí las etiquetas y los comentarios de los comentarios a los comentarios...

    ¿Cuándo aprenderás? ¿Cuándo aprenderé?

    Pd: te diría más cosas, pero hace frío. Mejor el viernes.

    Besos payasos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No deberías leer los comentarios ajenos, eso es muy feo, más tratándose de un payaso.
      El viernes entonces te abrazo

      Eliminar
  20. Desde luego hay ausencias llenas de intensas presencias. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no lo hubiera resumido mejor, Maite.
      Un beso grande

      Eliminar
  21. La locura y la cordura son sólo formas de ver las cosas...

    Saludos

    J.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso pienso también... y puede que los locos estén más cuerdos que los cuerdos... y viceversa.
      Depende del cristal.
      Un saludo

      Eliminar
  22. Da un poco mucho de yuyu. El título nos apunta más bien a una perturbación en la mente de ella, es decir, que es ella la que hace la cama y se arropa. Al estar en primera persona no tenemos porque creerla.
    Y ahora ya en broma: Hay una pista fundamental: el pecado que arrastraba el marido, que solo hizo la cama en la mili, de ahí militarmente, luego sabemos que está en el purgatorio y purgando el pecado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja ja ja, me encanta tu interpretación. Así que ahora el marido tiene que ir todos los días como castigo a hacer la cama. Buenísimo.
      Un abrazo

      Eliminar
  23. Un micro delicioso, con las palabras justas, con mucha sensibilidad y con un final que te deja hecha trizas...

    No sé si había venido por aquí alguna vez, pero me voy a quedar un ratico y volveré más veces.

    Besicos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te devuelvo la visita, que ya he oído hablar de ti muy bien.
      Un abrazo

      Eliminar
  24. Me has dejado descolocada con esta micro obra de arte. No me esperaba para nada este final. Supongo que también dejas abierto a la interpretación, por eso aunque podría pedir que me lo explicaras.. supongo que debo encontrarle mi propio punto de vista.

    Un saludo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hazme saber cuando abras blog o actualices alguno de los que tienes. Seguro que merece la pena leerte.
      Te siento como un gusanito hurgando en mis entrañas... me haces cosquillas.
      Un abrazo y bienvenida!

      Eliminar
  25. Me he enamorado un poco de este escrito, más cuando pienso lo mucho que se parece a mí hoy... Un abrazo Anita, siempre he dicho que escribes espectacular.

    ResponderEliminar
  26. Una ambrosía tus relatos...un abrazo.

    ResponderEliminar

Si quieres, deja tus huellas al andar por mi casa.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...