Ilustración de mi hija Violeta
Con la ballena ocurre como con todo. Puedes estar todo el día sentada frente al mar esperando que pase. Sabes que lo hará, como siempre; pero justo en el momento que te agachas a mirar una hormiga, vas al baño, te despistas con el vuelo de una mosca o simplemente pestañeas, zas, pasó, se escapó y un día más perdiste la oportunidad. Aunque nunca te das cuenta, igual que con lo demás.
