Era una canción alegre, movida, con una letra que hablaba de cosas que importaban, que sonaba por toda la estancia. Ellos bailaban al ritmo, sin más placer que el movimiento de sus cuerpos, el sentir de la música, la luz, los colores que imprimía el atardecer sobre las paredes del salón.
La atención se distrajo un momento y le noté acercarse a mí, le dio al pause y salió. Quedó todo parado: ella, el cielo, el silencio, la luz. Hace tiempo que todo sigue así, a él no le escucho y no sé si me harán sonar de nuevo o pasarán a la siguiente canción.


