lunes, 20 de junio de 2016

Primavera de microrrelatos indignados 2016 (Refugiados)


Regurgitados

Los estados, a veces, comen cosas que les sientan mal. Metralla, dinero, poder, territorio. Comen demasiado, algunos se empachan o tragan algo en malas condiciones, algo que les dan. Después cabecean, se intentan levantar tras el banquete, se marean y dan tumbos, no se encuentran bien. Entonces abren su gran boca negra, esa misma que hace un rato cerraron, hartos.

Y vomitan, las bocas echan fuera todo lo que les sobra. Regurgitan. Y nos da asco, nos da miedo, miramos a otro lado porque las grandes bocas negras nos pueden salpicar de saliva, sangre, restos, personas mal conservadas. Miramos a otro lado porque nos da miedo vomitar. O ser vomitados.


Más microrrelatos indignados a través de la foto.

lunes, 6 de julio de 2015

Proyecto Libertad en América

¡LA LIBERTAD HA MUERTO! ¡VIVA LA LIBERTAD!
Queridos amigos:
En la primavera del 2012, la responsable de este blog, Ana Vidal, inició, con el apoyo de José Luis Sandín, un proyecto de lectura colectiva que tuvo por objeto mi novela “Libertad” (Proyecto Libertad). Saltando de una ciudad a otra, de un lector a otro, dos ejemplares de esta obra lograron reunir en una cadena de lectura a más de cuarenta personas interesadas.

Recuerdo asimismo que al inicio de este exitoso experimento de cooperación, hubo algunos lectores americanos que quisieron tomar parte en él. Sin embargo, la distancia se interpuso entonces como una barrera muy costosa de salvar. Eso ya está solventado, entre otras cosas porque el libro se reeditó en España, de modo que disponemos de un ejemplar que ya declaró su deseo de viajar por toda América.

Ahora que terminó el primer Proyecto Libertad, pues, solicito a los interesados en leer la nueva versión de la novela por medio de este sistema cooperativo que traten bien al niño, que disfruten de él (si ello es posible) y que se lo envíen al siguiente lector de la lista tal como se les dirá al terminar la lectura.



Proyecto Libertad

¿Qué es? 
Consiste en leer la novela en papel que os iréis enviando de unos a otros.

¿Cómo?
Quien quiera participar me escribirá un correo o dejará un comentario en esta entrada y se irá haciendo una lista por orden cronológico de solicitudes. Yo lo enviaré al primero, el primero al segundo, etc, hasta que lo hayáis leído todas las personas interesadas. Para conocer la dirección del siguiente envío deberéis poneros en contacto conmigo al terminar la lectura (Los gastos de envío correrán a cargo de los lectores).
Al terminar debéis dejar un comentario en las páginas en blanco que tiene el libro al principio o al final. Con vuestra firma y la fecha de entrada y salida. Y si se agotaran las páginas en blanco se le pueden añadir (como papeles olvidados dentro de un libro).

¿Dónde? 
Este proyecto se enmarca en todo el territorio de América. 

Cuando os inscribáis, os enviaré un correo para pediros la dirección y antes de que sea enviado os confirmaré la llegada del libro, por si pasa mucho tiempo y habéis cambiado de dirección.

Al final, si todo sale bien, recuperaremos el libro con vuestros comentarios. 



¿Cuándo?

El libro no debe permanecer más de un mes con nadie (se lee rápido, ya veréis).



¿Por qué?
Libertad ha viajado ya por todo el territorio español. Inició este viaje porque no estaba editada en el país y era la única manera de darla a conocer. A lo largo de este viaje, ha sido editada de nuevo por la Editorial Fantasía. Ahora lo difícil es conseguirla en América así que damos paso a esta segunda fase del proyecto. 
Además ¡Será como una biblioteca viva! Y os aseguro que Libertad es un libro que vive su propia vida y tiene mucha fuerza. 

Os espero... 

ARGENTINA

1. Patricia Nasello. Leído
2. Antonio Jesús Cruz
3. Alejandra Díaz
4. Caro Fernández

MÉXICO

1. José Manuel Ortiz Soto
2. Camelia Rosio Moreno Granados

PUERTO RICO

1. Nanim Rekacz. Puerto Rico.

sábado, 4 de julio de 2015

Fin del Proyecto Libertad en España



El Proyecto Libertad, el libro viajero de Pablo Gonz, ha terminado en España. Ha pasado por las manos de 43 lectores "oficiales". De uno a otro, que han dejado sus impresiones entre sus páginas y recuerdos de su vida de aquí para allá.

En su viaje le ha ocurrido lo que a cualquier libro, ha tenido lectores ávidos que lo han devorado en pocos días, otros que se han quedado a medias por no retenerlo más del tiempo debido, otros que lo han retenido lo que les ha hecho falta para leerlo. Ha tenido lectores extraoficiales a quien se lo han prestado sin avisar.

En medio de todo esto pasó por las manos de Inés Arias de Reina, profesora de escritura de la Escuela de Fantasía y editora de la Editorial Fantasía, que se lo dio a leer a su compañero Rafa Tunes, también de extranjis. Rafa se quedó con un algo atrapado dentro de Libertad. Quiso leerlo otra vez pero no está editado en España y, antes que apuntarse al proyecto para repetir experiencia, esta vez oficialmente, decidieron entre los dos darle cabida en su editorial y publicarlo.



Yo me siento muy orgullosa de este libro que, como dice su autor y padre, Pablo Gonz, es también mi hijo. Y ahora que ha tenido descendencia, más. Y también quiero agradecer a José Luis Sandín, su tío, que participara en el proyecto aportando otro ejemplar que pudo conseguir.

Ahora el proyecto empezará en América con la edición española. Pronto informaré sobre ello. Y quién sabe qué más aventuras le esperan a Libertad.

Os dejo unas fotos de su viaje y ¡Muchísimas gracias a todos sus lectores y acogedores! Sin vosotros, esto no hubiera sido posible.




























lunes, 27 de abril de 2015

Marionetas

Para Miguelángel Flores, por su voz.

Bordado de Sophia Narrett


Mamá nos cosía las voces con hilos de colores para estar segura de que creciéramos felices. Nos contaba que el abuelo la tenía atada con soga de esparto y siempre asustaba un poco cuando se le oía llegar; en cambio, la abuela la tenía mal hilvanada y se le quebraba continuamente. De papá aún tejen historias en el pueblo: que apenas se le escuchó un hilillo de voz al decir «sí, quiero», que pegaba la hebra con la Tere, mientras con mamá no soltaba prenda y que un día se descosió de nosotros sin pespuntear siquiera una nota de despedida. Ese día, dicen, mamá se quitó el dedal y colgó las agujas para siempre.


Relato escrito para el Concurso de microrrelatos de la V Microquedada microrrelatista.

martes, 7 de abril de 2015

El invitado

Foto: Ina Jang


Aquel silencio blanco se quedó ya siempre en casa. Entró una mañana, deshizo las maletas y ocupó cada habitación como si no tuviera un lugar mejor donde vivir.

lunes, 30 de marzo de 2015

Relatos pares, con Nicolás Jarque

Le envié a Nicolás Jarque esta fotografía de Ben Zank porque sabía que iba a sacarle jugo, pero él me lanzó el guante para que yo escribiera algo también. Esto es lo que sucedió:
¡Gracias, Nicolás!

Fotografía de Ben Zank

Roma no hace prisioneros (Nicolás Jarque)

Roma me encantó: La Fontana de Trevi, la Plaza de España, El Trastevere, e incluso El Vaticano. Julieta, la guía de la agencia, fue muy diligente en su trabajo. Se notaba que había nacido para descubrir las excelencias de la ciudad lacial. Por eso, nadie dudó de ella cuando al final del día nos invitó a subir a una pequeña torre cerca de la Plaza Navona y, una vez allí, con su mismo tono amable de toda la jornada, empezó a explicarnos la leyenda de la misma. Según sus palabras, en esa edificación centenaria radicaba la verdadera esencia de la Ciudad Eterna y su magia. Si uno lo deseaba de veras, si era valiente y lo demostraba, la torre te podía recompensar con un deseo. «¿Por ejemplo?», preguntó Don Horaci. «Cualquiera. He sido testigo de unos cuantos, aunque advierto: es pericoloso». Un silencio incrédulo para algunos y esperanzador para otros, nos envolvió. Toni fue quien rompió el mutismo. «¿Demostrar qué?». «Hay que lanzarse desde la torre. Si tu corazón es puro, el deseo se cumplirá; en caso contrario, tu alma será engullida por Roma». «Sin problemas», contestó Toni y añadió con seguridad: «Yo quiero probar». Entre murmullos escandalizados, Julieta pronunció: «¿Seguro?». «Sí». «Bene, bene. Yo te explico y tú decides. Visualiza el deseo, cuenta hasta diez y te arrojas al vacío». Toni no se lo pensó mucho y, ante el estupor general, se aupó al borde de la torre. Realizó su cuenta atrás mental y se lanzó. El suelo tembló como en un terremoto ante su caída. Se oyeron gritos. Alguien se desmayó y nadie se atrevió a mirar hasta que, pasado un tiempo interminable, escuchamos las carcajadas de Toni. El rufián saltaba de alegría sin que su cuerpo hubiese sufrido ningún rasguño aparente. Eso avivó en la mayoría de nosotros las ansias por imitarle. Cada cual disponía de su anhelo y no queríamos desaprovechar la ocasión. Aún me duele lo que sucedió después y algo de nosotros, no sabría definir cuánto, se quedó allí, en Roma. Don Horaci, el siguiente en probar, salvó con su alma la vida a más de uno.


Julieta y los lanzadores de deseos

Julieta enamoraba. Esa manera de hablar de la Fontana de Trevi, cual Anita Ekberg con los pies en el agua, que, aunque llevara el clásico uniforme de guía turístico y el pelo recogido, no podías verla más que con el vestido negro y la melena rubia suelta. En el Teatro, uno quisiera bajar al escenario y declamar bien alto: «Giulietta, ti amo», pedirle después matrimonio en Santa María la Mayor o descansar eternamente junto a ella en las mismísimas catacumbas. Pero no había manera, si mirabas un poco alrededor podías ver que el séquito de hombres esperaba idéntica ocasión. 

Mi momento llegó sin esperarlo, en la torre cerca de la Plaza Navona nos habló de una vieja leyenda por la que, si te lanzabas desde arriba, o se cumplían tus deseos o encontrarías la muerte, tragado por la ciudad. No lo pensé dos veces, el deseo me empujó a ello, el de tenerla en mis brazos, al menos, el resto del viaje. Me lancé y la oí gritar, mientras volaba camino del estrellazo: «Toni», y al escuchar mi nombre en su boca, con esa mezcla de terror y amor, me dio igual morir o vivir.

Viví, salté, grité, Julieta sería mía. 

Sin embargo, todos teníamos el mismo sueño, el mismo deseo, y Don Horaci, que se tiró después, no tuvo tanta suerte. Al menos salvó al resto de hombres del peor descalabro amoroso de su vida.



viernes, 27 de marzo de 2015

Viernes creativo con fotografía de Garry Winogrand



Hoy en el bic naranja la propuesta es escribir con esta fotografía. Yo he tenido la suerte de hacer un microrrelato a cuatro manos con Fulgencio Susano García.

También he escrito otro microrrelato por mi cuenta, aquí quedan los dos:

Foto sensibilidad
Relato a cuatro manos escrito entre Fulgencio García y Ana Vidal

Hace días que observo que ella ya no se refleja en los espejos, no es que yo no la vea, eso no; ella se mueve delante de mí con esa manera de caminar que parece que siempre estuviera descalza.
Hace días que me observa, se debe haber dado cuenta. Desde que comencé la transformación, camino de manera etérea, ando siempre en las nubes. Y cada vez me atrae más su aorta, tan fuerte, tan llena de vida.
Yo no quiero decir nada, no sea que se sienta rara. Además, la pobre padece esas migrañas que la tienen todo el día en la cama con las cortinas echadas y me da la sensación, al entrar en la dormitorio, de que me va a tragar la negrura.
Me oculto de su mirada inquisidora. Pobre. Se preocupa de veras por mi salud y eso que aún no sabe que jamás volverá a ser motivo de preocupación ni para él ni para nadie. Quiero que me acompañe en la que será mi tópica noche eterna.
Me ha extrañado tanto que me dijera, amor, esta noche prepara tu traje de fiesta, que vamos a bailar hasta el amanecer. Quise preguntar, pero colocó su dedo índice sobre mis labios, pidiéndome silencio, y yo ya no supe decir más. Casi como un autómata he buscado el traje y a las ocho en punto, en el momento en el que el sol se ocultaba tras la montaña frente al ventanal, la estaba esperando con la mano extendida mientras ella bajaba, lánguida y majestuosa, las escaleras de la casa.
Ahora bailamos de nuevo, y lo llevo yo; fuerzo el ritmo, no quiero que se dé cuenta de que, ahora mismo, él también flota.

Imagen de Garry Winogrand

Loba


A veces solo necesita que alguien le diga que tiene los ojos más brillantes, las manos más suaves, los colmillos más afilados, antes de morderle la carótida.
Pero ese es otro cuento.

lunes, 23 de marzo de 2015

Eterna

Ilustración de Julie Massy

Mi abuela quiso ser eterna como un lunes y por eso, seguramente, nos dejó un martes de carnaval, se puso la máscara de la muerte y se fue lo más rápido que pudo, en silencio, sin fiestas ni bailes.
Se fue sin esperar a que llegara la primavera, porque quién quiere irse en primavera, en pleno nacimiento de la vida. Morirse en primavera es caminar contra el viento, nadar contracorriente, o hacer lo contrario a lo que todo el mundo espera de ti. Por eso la gente prefiere irse en otoño o en invierno, los meses caducos.
Supongo que el día anterior, o quizás el año pasado, se miró al espejo y pensó que no le cabía ni una arruga más para seguir siendo tan bella. Y que si continuaba sentada en aquella butaca le iban a salir muchas más, de tanto reír con sus hijos, nietos y bisnietos. Dejadme ya, no riáis más, pero no lo podemos evitar, abuela, quizá tu risa nos sigue invitando a llenar de arrugas la vida. Arrugas sin planchar, como las tuyas; canas sin teñir, pintadas de azul cielo o de violeta atardecer.
Ahora, un salón siempre vacío en el que, intuyo, nadie quiere quedarse mucho tiempo, una despedida hueca de tus besos, un espacio lleno con tu ausencia. 

Y los jarrones sin flores.




viernes, 20 de marzo de 2015

Viernes creativos

Estos dos micros los he escrito para las últimas propuestas de los viernes creativos de El bic naranja.

Este para la fotografía Líneas, de Leila Amat Ortega:


Evolución

Que me salieran alas era solo cuestión de tiempo, de tan acostumbrado como estaba mi cuerpo a volar hasta ti.



Este para la fotografía de Aëla Labbé


Todas las estrellas tienen nombre

Cuando conocía a un chico que me gustaba le invitaba a subir a mi árbol mágico, le enseñaba las constelaciones y le decía que querría morir de amor en ese instante y convertirme en polvo, en ceniza, junto a él. Cuando la mirada se torcía yo agitaba la rama y, divertida, disfrutaba de su cara de pánico, del salto al vacío y el golpe sordo contra el suelo. Después, le ponía su nombre a una estrella.




lunes, 16 de marzo de 2015

Sin pasado

Dibujo de Alessandra Hogan

Pasamos muy cerca el uno del otro, demasiado rápido, también; pisamos la línea continua y nos destrozamos, mutuamente, los retrovisores. Desde entonces ninguno ha podido volver a mirar atrás.

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