Relatos de andar por casa
jueves, 16 de mayo de 2013
Censura
Todo el mundo sabe que Monterroso escribía grandes novelas, y que su dinosaurio hubiera ocupado varios tomos. El secreto de su brevedad fue y , además de que . Lo peor fue cuando , o aquella vez que .
De ahí el auge del microrrelato, en estos tiempos de crisis.
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jueves, 9 de mayo de 2013
Recolectamores
Para Raquel
Del tamaño de la cabeza de un alfiler, cuerpo de lentilla y ojos achinados, los recolectamores son esos bichitos que se esconden bajo los dedos cuando tecleas palabras de amor. Se hinchan la barriga en esos intentos vanos de declarar tus sentimientos, pedirle una cita a la persona que te gusta o decirle un piropo. En ese tiempo indefinido en que tecleas y borras, tecleas y borras, ellos abren su boca y atrapan hasta la última letra. Son tan voraces que recrearán en ti el deseo de escribir esos mensajes una y otra vez, y la vergüenza suficiente para no enviarlos nunca.
Así que no te preocupes si no eres capaz de invitarla a tomar un café, si no puedes hablar de las mariposas que revolotean en tu estómago, del viento que mueve los campos de trigo que te recuerda a su pelo, o de esos ojos que ríen como los de un niño y a ti te hacen saltar de alegría. Al menos, estarás alimentando a los recolectamores.
jueves, 2 de mayo de 2013
12:07 LOTE002541258 F. CAD: 30-04-2013
Teníamos fecha de caducidad, ya lo sabes.
Yo me di cuenta un día cualquiera, al levantar
ese velo fino que nos cubría. Sobre la capa de nada estaban los números
tatuados. Es triste, pensé, pero también que era preferible consumirnos
antes de caducar. Entonces empezaron los gritos y los reproches, los silencios,
las lágrimas. Y hasta hoy, cariño: mañana nos terminamos.
Tú ahí, tan entero; yo aquí, tan gastada.
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Relato mejorado con la ayuda de Jesús Fabregat ¡gracias!
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lunes, 29 de abril de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
Despojados
Ya no hay otro nombre, los relatos ReC que no llegan, son despojados, y pronto ese nombre dará de qué hablar, tiempo al tiempo.
Estos son los míos de hace unas semanas:
Ecos
—Que se arrime un poco más al borde de la cama y se levante el camisón
¿Es que no oye, abuela?
Pero la abuela hace un rato que ni oye ni escucha. Que solo ve las hojas
moverse por la brisa suave de la primavera, las estrellas brillantes sobre las
balas enormes de paja y el granero donde se encuentran cuando se escapa por la
ventana con la escalera de mano. Y ahí espera, mientras se quita las briznas de
hierba enganchadas, hasta que aparece y le pide que se desnude para él.
En serie
Que se arrime un poco más al
borde de la cama, le dice el comisario, que ahí es donde debía estar colocada
cuando la apuñalaron. En ese momento ve algo en el suelo, bajo la cortina, pero
no dice nada. Se queda sentada hasta que él sale de la habitación, entonces lo
recoge. Es su pintalabios rojo, el que busca desde hace meses. Se acuerda de
que las víctimas llevaban los labios pintados. Se da cuenta de que ella será su
objetivo pronto. Su destino. Solo puede ser él. Por fin. Y decide esperar.
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jueves, 18 de abril de 2013
I+D
Son tiempos oscuros. Siglos atrás, los recortes
convirtieron a los científicos casi en nigromantes y a los pensadores, en
eremitas. Pero hoy, por fin, ha llegado el día en que el sol derrote a la
noche. Un científico se convierte en el héroe voluntario que se ofrece a dejar
atrás el mundo que conoce. Sus compañeros le colocan el traje, ajustan correas
y mecanismos, y le dan un abrazo. El
voluntario monta en la máquina y la activa. Su cuerpo se estremece, se multiplica,
se encoge, se estira, se fracciona y, tras un destello, vuelve a reunirse: ha
viajado a principios del siglo XXI, en ese punto difuso del tiempo en que el dinero se volvió más importante
que las personas. Según lo programado, aparece súbitamente encima de la mesa
del consejo de ministros. Detona la carga. Una nube de humo y el olor a carne
quemada lo impregna todo.
Harán muchos más viajes, pero no volverá a faltar una mascarilla en el equipaje.
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lunes, 8 de abril de 2013
Presupuesto
Imagina a Harvey Keitel mirándote
fijamente, con esa mirada profunda que revela que sabe lo que piensa, lo que tú
piensas, lo que pensamos todos. Pasa el tiempo y tú tiemblas mientras esperas a
que ocurra algo, reflejado en sus ojos pequeños. Entonces, poco a poco, se
achinan en una mueca que empieza justo ahí, en sus ojos, las comisuras de sus
labios suben, crecen sus arrugas, y se forma una sonrisa ancha; ves sus dientes
y le oyes reír, con una carcajada que le cambia toda la cara. Ahora no puedes
evitar reír tú también.
Pero la realidad es que mi
presupuesto no llegaba para contratar a Harvey Keitel, y aunque el actor que he
conseguido es bueno, todos sabemos que tendría que ser muy especial, yo debería
haber escrito mejor este microrrelato, y tú ser más comprensivo con el
final.
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jueves, 21 de marzo de 2013
Prueba irrefutable
En el juicio, las pruebas fueron
incuestionables, todas apuntaban a la culpabilidad hasta que el abogado sacó la
última. Nadie se había percatado hasta entonces de que al político le faltaba
una mano, y el letrado la tenía ahí, en una cajita que abrió frente al Juez:
«Esta mano fue cortada hace más de un mes. Es la que sujetaba el maletín que
todos han podido ver en la foto, tal como se puede observar por las marcas en
la piel. Con esto demuestro que este hombre es incorrupto». Y con razón, porque
la mano conservaba ese tono moreno rosado de la piel viva. Los de las filas de
más adelante pudieron tocarla, sentir su calor, algunos hasta estrecharla. Al
Juez no le quedó más remedio que dictar sentencia absolutoria. Nadie mencionó el olor a azufre que impregnaba la sala al paso del abogado defensor.
Participa en La primavera de microrrelatos indignados organizado por los blogs (junto a este):
La colina naranja
Explorando Lilliput
Pliegos volantes
En La colina naranja y Pliegos Volantes encontraréis los microrrelatos indignados de quienes no tienen blog y han querido participar ¡no os perdáis ninguno!
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martes, 19 de marzo de 2013
Dinastía
Marisa trepanó el cerebro de Aurora, su gemela, con el taladro de papá, cuando este salió del taller para clavarle el cuchillo a mamá. Esta vez se lo tenía merecido, por echar agua hirviendo a la abuela para limpiarla a fondo. Que no se dejaba desde hacía días era su excusa. La de Marisa, que Aurora siempre sacaba mejores notas en los exámenes y quería quedarse con su cerebro. Y la mía, bueno, yo estaba harto de tanta sangre en el tazón de los cereales y siempre había preferido el olor a humo, aunque luego me pasara toda la tarde limpiando.
jueves, 14 de marzo de 2013
Destino en porcelana
Fotografía: Drinking tea in London during the blitz
La marquesa salió a las cinco, ataviada con su gabardina y su pañuelo en la cabeza, que bien le gusta que la miren. Pero no encuentra a la criada, ni la tetera, el agua está sucia y no hay posos con buenos presagios que recalentar. Se bebe los viejos, los de bombardeos y pérdidas, los de que él se fue y no vendrá más.
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