Entra la noche, padre, y tengo miedo. No temas, hijo, salí fuera y cerré la cancela. Pero, ¿cerró las ventanas, padre? Sí, y me aseguré de que las rejas seguían firmes. ¿Y las contraventanas?, ¿las cerró, padre? Sí, hijo, y también bajé las persianas. ¿Y la puerta de casa, padre? La cerré, hijo, y puse la cadena y di dos vueltas a la cerradura. ¿Qué hizo con las llaves, padre? Para que estés más tranquilo, hijo, te las doy a ti. Y si aún así entra alguien mientras usted duerme, ¿qué haré, padre? Toma mi navaja y guárdala tú. ¿Sabe, padre? Ahora ya no tengo miedo. Sí, hijo, porque nadie puede entrar. Sí, ni tampoco salir, ¿ya se ha dado cuenta?, ni siquiera usted, padre. ¿No tiene miedo, padre? Llega la noche.
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jueves, 22 de noviembre de 2012
lunes, 13 de diciembre de 2010
Francotirador

Se colocó estratégicamente en un lugar donde los tenía a todos bajo control, uno a uno los fue observando, quietos, en su punto de mira, asegurándose el acierto en cada caso.
Se tomó su tiempo, paladeó el éxito y después fue disparando, sin errar ningún tiro, sembrando el pánico en la población.
No paro hasta que vio caer al último Papá Nöel a la fría acera.
*Aun a tiempo lo he presentado al concurso de minificciones! Gracias a Maite, Torcuato y Patricia
Etiquetas:
francotirador,
terror
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