Nos conocimos en aquella fiesta en la que colgaban cuerdas del techo con grilletes. Yo llegué de las primeras y elegí el papel de chica guapa. Tú llegaste tarde pero aún quedaba el de chico tímido que luego no lo es. Todos se reían con tus ocurrencias, contabas historias que creíamos y celebrábamos con carcajadas y caras de bocas abiertas. Cuando bajaron el telón y te acercaste a ayudarme con las cuerdas, en una rápida pirueta me pusiste frente a ti; y eso también me lo creí.
