miércoles, 1 de diciembre de 2010

Rizos perfectos


Con esta humedad, tengo el pelo siempre encrespado, decido comprarme algo para domesticarlo.
Encuentro un producto que dice "especial humedad-caracoles definidos" siempre me han gustado los rizos y los tirabuzones, creo que este irá bien.
Cuando lo pruebo todo va bien, el pelo precioso, brillante, el producto es muy suave, casi baboso, diría. Pero cuando empieza a llover, se me llena el pelo de caracoles, y caracolas.

martes, 30 de noviembre de 2010

Marina vuela


Marina cierra los ojos, el color azul la impregna totalmente y cuando ella también se siente azul, su globo comienza a elevarse.
Poco a poco va abriendo los ojos y empieza a ver pájaros, dando vida y sonido al paisaje. Los mira y se concentra en ellos, contempla su vuelo travieso con un destino prefijado y les imagina historias de amores y hogares por el mundo.
Cuando mira abajo ve los campos que se extienden bajo el aire, ordenados y cuadriculados como baldosas de vida.
Siente como una nube absorbe su globo hasta no ver nada más que la nube, sintiendo su frío y humedad, y por capricho vuelve a soltarlo, inundándose de nuevo de ese color azul con el que se siente tan segura.
El mismo azul de las baldosas del baño, donde Marina se esconde cuando papá entra en casa dando un portazo.


-----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Este relato ha sido escrito en colaboración con la ilustradora Clara Varela y está publicado en el blog Escríbeme una Ilustración.
La página web de la ilustradora: www.claravarela.com

Os animo a entrar y conocer su trabajo que es una maravilla, para mi ha sido un regalo inspirarme en su ilustración, y el proyecto Escríbeme una ilustración está quedando muy bonito.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Caperucita en 140


Cuento liberador

Fue la loba quien ayudó a Caperucita Roja y a la abuela a salir del armario en el que llevaban años metidas.

La cesta

Si Caperucita revisara su cestita vería que lo que envía su madre a la abuela no es precisamente comida, el lobo lo sabe.

Vejez

Caperucita lleva pastillas azules a su abuelita para que las tome el cazador. El lobo hace de gancho.

Venganza

La madre de Caperucita sabía que su hija vengaría el abuso y humillación sufridos por una manada de lobos en su infancia.

Caza ilegal

Caperucita, enviada especial al bosque para destapar la caza indiscriminada de lobos protegidos por cazadores furtivos.

Mundo imaginario

Doctor, mi hija confunde lobos con coches y cazadores con semáforos ¿cree usted que lee demasiados cuentos?

Refranero

Tanto fue Caperucita al bosque, que finalmente encontró a su medio lobo. Vivieron felices y comieron perdices.

Lobo devorador

Caperucita, una niña de colmillos afilados, encontró el amor en el lobo, él la devoró con la mirada, la escuchó y se la comió a besos.


*Relatos enviados al concurso Caperucita Roja en 140 caracteres de Cuentos y más

jueves, 25 de noviembre de 2010

Natalia


Desde que era un bebé, Natalia no hacía los típicos gorgoritos, ni se le oyó decir ma-ma o pa-pa. Sin embargo canturreaba notas musicales, hacía escalas completas en fa, sol y re sostenido, y si escuchaba una canción podía repetirla, con todas sus notas y con una entonación perfecta.
Era capaz de entonar cada nota con distintas modulaciones de su voz pero jamás se dignó a pronunciar palabra alguna.



Ilustración: Princesa Fasolá, de Rebecca Dautremer

martes, 23 de noviembre de 2010

¿Sola?


Desde que se mudó a aquél piso de un antiguo edificio cerca del Reina Sofía no había conseguido dormir bien. Salía de una relación muy tormentosa y todavía le asaltaban miedos nocturnos, a veces se tapaba con las sábanas por encima de la cabeza y asomaba los ojos comprobando si él estaba cerca, pero sabía que no, que él por fin había desaparecido de su vida y que tarde o temprano tendría que afrontar el dormir sola. Y pensándolo bien, esa cama tan grande le permitía dar vueltas y vueltas, que nadie más que ella se enredara en el edredón ni la destapara en plena noche fría, "ahora solo yo podré dañarme o hacerme feliz".
Pero empezó a sospechar que no sería así cuando las luces se encendían y apagaban en plena noche, sonaba la radio a cualquier hora y las cosas cambiaban de sitio en cada momento. Probó a desenroscar las bombillas y empezó a moverse por la casa con una linterna a la que dormía abrazada, guardó todo en cajones bajo llave, pero las cosas siguieron igual y cayó en la cuenta de que o estaba loca o tenía alguien acompañándola en casa.
Se armó de valor y le dijo "Seas quien seas, necesito dormir, por favor, en vez de encender y apagar las luces, en vez de esconderme las cosas ¿por qué no me abrazas por las noches?"
Y ya nunca más tuvo problemas de sueño, ni mucho menos novio.

*Dedicado a mi prima Francina y al fantasma que la abraza por las noches

lunes, 22 de noviembre de 2010

Brazil


-¡Quiero ir a Brasil! Ya se van mis amigas y me tengo que quedar aquí por falta de pasta, estoy harta, tiene que haber una manera de ir.
Entonces, me quedé mirando el mapa que tenía sobre la mesa, lo doblé por el Atlántico y me colé por Fortaleza, esquivando vuelos incómodos y controles fronterizos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Tu dolor


En tu mirada entendí el dolor, en tu cuerpo agarrotado que lo sostenía para que no se escapara, y en tus palabras tristes y desgarradas.
Me acerqué a tu oído para susurrarte calma y por allí me colé para tratar de sacar aquéllo que tanto daño te hacía. Me deslicé por la trompa de eustaquio y tras notar el aire fresco en las fosas nasales bajé por la tráquea hasta tus pulmones, allí noté tu respiración entrecortada. Son mullidos tus pulmones, pasé del derecho al izquierdo preguntándome si la dificultad para respirar tendría que ver con ellos, los besé con cariño pidiéndoles paciencia y rebusqué bajo el izquierdo tu corazón.
Parecía iluminado, rojo y vibrante, latía con fuerza, revisé bien las aurículas, ahora los ventrículos, y escondida junto a la aorta encontré una piedra negra. Me acerqué a tocarla, quemaba, pero había traído las pinzas, especiales para extraer grandes sufrimientos.
Cogí la piedra y salí de allí; nadando por tus venas llegué hasta la palma de tu mano, donde unida al sudor de tus manos, apretadas todavía, conseguí salir.
Una vez fuera te la enseñé "no sufras más, mi amor, eres libre", entonces tu mirada cambió la tristeza por la ira "no puedes hacer eso, es MI dolor y lo sacaré cuando quiera" y dicho esto, te tragaste la piedra con un glup.

Cuarta dimensión


Él no lo sabe, pero tras un terrible accidente del que no recuerda nada, cambió su cuarta dimensión.
Su tiempo no es como el de los demás, si lo ves, camina lento pero con gran armonía, habla lento y hasta se ríe despacio.
No comprende como, mientras ve a un paciente aquejado de una gripe común, la sala de espera se llena de gente tan rápido, y los pacientes llegan siempre tan enfadados.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Caos


Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas. Me gusta imaginar la cara de sorpresa cuando nace su primera flor y en vez de una orquídea tienen una violeta africana, una rosa en lugar de un alhelí. Sólo las quieren para decorar armónicamente las estanterías de sus palacetes. No tienen ni idea de plantas.

*Relato publicado, sin mayor éxito en el concurso Relatos en Cadena, de Cadena Ser

jueves, 11 de noviembre de 2010

Desidentificando


Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas, como si fuera parte del trabajo. Cuando llegan no quiero saber quién es quien. Especialmente cuando van perdiendo su propia identidad, al filo del bisturí.

*Relato publicado, sin mayor éxito en el concurso Relatos en Cadena, de Cadena Ser

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...