martes, 21 de enero de 2014

Mitades


Que había sido un accidente, dijeron todos, que te despistó un movimiento de caderas y por eso nos empotramos contra un muro. Un muro de hormigón que nos destrozó, que partió la casa por la mitad y dejó a cada uno en un lado. Tú te quedaste el salón, la cocina, y el cuarto de invitados; yo, el dormitorio y el baño. Ahora te oigo reír con los que fueron mis amigos, y prepararles comidas. Yo me encierro en la acústica hueca del baño y me tapo bajo las mantas de la cama. 

miércoles, 15 de enero de 2014

Azar

Foto: David Rice

El destino nos encontró en aquella escalera, pero no fue él quien miró tus ojos verdes o la mata de pelo negro que caía por mi espalda, ni fue él quien sonrió al pasar, quien se giró al tercer peldaño, quien sugirió el café, los besos y las tardes de sofá y manta. No fue el destino, tampoco, quien desconfió y quien dio pie a los gritos. No lloró el destino. No cerró la puerta.

martes, 17 de diciembre de 2013

Las Puertas del Hacedor

Entre unas cosas y otras he tardado muchísimo en crear esta entrada, y es que tengo el blog olvidadito. 

Hace casi un mes recibí en Madrid mi primer libro editado en papel: Puntadas sin hilo. 
La editorial que lo ha hecho posible es Las puertas del Hacedor, de Norberto Luis Romero. Y es un regalo, como no hay muchos, regalos que llegan sin que los esperes y que hacen que creas más en las personas. ¡Gracias, Norberto!

El libro consta de 6 ejemplares y son unas cajitas de costuras llenas de hilos, agujas y demás abalorios, con dos libritos dentro y quince relatos en total, y como reza la contraportada: 

Puntadas sin hilo consta de 6 ejemplares artesanales numerados y firmados por el autor y el hacedor. Interiores de los cuadernillos en papel Toscana de 100 gs., y cubiertas en papel fotográfico de 200 gs., estuche de cartón intervenido y objetos diversos. Salieron de las Puertas del hacedor en Köln-Zündorf, el15 de octubre de 2013.

Aquí os dejo unas fotos para disfrute de todos. Y al final, un relato inédito que incluye el libro.












El regalo

Cuando veo escaleras de mano siempre me acuerdo de Miguel aquella noche a finales de agosto. Miguel subido a una de esas de madera que utilizaba papá para la poda. Miguel que trepa por los peldaños, uno a uno; que se sube a la araucaria del jardín de mis padres. Miguel que llega hasta la última rama, pequeña, débil, como un espumillón de Navidad; que se estira, que alarga su mano hasta rozar la luna con los dedos. Miguel que cae infinitamente desde el árbol, como una araña que desciende por el hilo, que no termina nunca. Miguel que suena a saco de pienso al llegar al suelo; que es un hilo rojo que roza mis pies. Miguel que no me regala la luna. Él tampoco.





jueves, 21 de noviembre de 2013

Incomunicados en la nieve

Foto: Paweł Bajew

Dices que te vampirizo, que absorbo tus palabras; que paso por mi tamizador las virutas de tu tiempo y lo deshago en milésimas de segundo que arrojo al mar. 
Y me lo dices tú, que asfixias mi amor como el cuello apretado de un invierno de chimenea.

Para El Yeti


lunes, 18 de noviembre de 2013

Ghosts

Foto: Maia Flore


—Amor —murmuras. Y al hablar te rodea una luz demasiado natural—, he acabado con todos mis fantasmas. Solo quedas tú.


martes, 12 de noviembre de 2013

Despedida



Avísame cuando dejes de quererme. Cuando ya no te inunden mis recuerdos, cuando se te haya escapado el olor de mi nuca y no me puedas ver corriendo por el jardín. Avisa cuando nuestras canciones solo sean música, cuando el color azul no sean mis ojos y el delantal repose desnudo en el colgador. Me bastará con que una noche, mientras nos lavamos los dientes, me preguntes ¿perdona, te conozco de algo?

miércoles, 30 de octubre de 2013

Exploración



Que qué te ha dicho el dermatólogo, te pregunto. Me respondes que todo está bien, que solo tienes queratosis y que nunca es maligna. Y donde el doctor ve queratosis yo veo constelaciones; estrellas que brillan por la noche cuando te acaricio. Tenía miedo de que dijeran que lo que he descubierto en tu cuello es una supernova, que te quisieran extirpar la estrella que me guía hacia tu norte o que saquen a la luz el agujero negro por el que se cuelan tus pecas cada invierno. Pues yo creo, te digo, que a la medicina le falta poesía.

martes, 22 de octubre de 2013

Hada madrina

A Jesús Fabregat, por prestarme a Hortensia

Hortensia llega de buena mañana, aún con olor a mar, y se sacude la arena de los pies. Me dice que va a empezar por los armarios, que hay que ver en qué estado los tengo, y yo le dejo hacer; no me importa que guarde las tristezas en el altillo, que recoloque los sueños o que doble los llantos, pero no puedo evitar echar a correr cuando sacude las sábanas con todos mis fantasmas dentro. Entonces saca un pañuelo del bolsillo, me enjuga las lágrimas y dice que ha terminado. Se pone las alas y desaparece tras una nube.




Con este relato he quedado finalista en Wonderland, junto con Fran Rubio, Lola Sanabria y Yolanda Nava. El ganador ha sido Rafael Olivares.
Aquí el audio, al final del programa, hacia el minuto 54.




sábado, 7 de septiembre de 2013

Con la luz apagada




Que si te puedes quedar a dormir, preguntas, y te dicen que sí, pero que tienes que compartir cama con un amigo que llegó primero, que no hay más camas, y que seguro que no le importa. Y entras, y resbalas bajo la sábana, con una camiseta y unas braguitas, porque hace mucho calor; te pegas a tu lado y ni le tocas. A mitad de noche os rozáis entre sueños y de la piel con la piel ya se sabe; el roce se hace presencia, y la presencia besos y jadeos. Y cuando todo termina te invade un sopor y caes de nuevo en el sueño, hasta que la luz entra en la habitación blanca y puedes mirarle, pero él ya no está; tampoco en la casa, y a ti te avergüenza preguntar. 

Desde entonces, caminas por la ciudad y miras a todos sin saber si alguno será él, o si él te sabrá.

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Miguelángel Flores, del blog Eternidades y Pegos escribió una segunda parte para esta historia. No dejes de leerla, para ello pincha la foto:

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Distancias insondables

Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo, Salvador Dalí

Hace días que me duermo, que caigo en un sueño oscuro si intentas hablar de lo nuestro. Nuestra convivencia, nuestro espacio o tiempo juntos, nuestras cuentas. No importa con qué intentes empezar la conversación, caigo profundamente y te dejo monologando, acompañada de mi respiración. Y sé que te desesperas, pero no puedo hacer nada. Ni la coca-cola ni el café me ayudan.
Y cuando despierto te veo, ya en silencio; a veces tú has conseguido dormir o quizá solo finges. Y es ese el momento en que puedo vivir. Cuando no estás, cuando no me hablas. Y contemplarte tan bella, tan tú. Pero tan lejos.

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Este relato tiene otro punto de vista, el de ella, escrito por Nicolás JarqueFrustración, que podéis encontrar en su blog.
Gracias a Nicolás por estos ratos de inspiración conjunta.





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