
Desde entonces escribo. Sus palabras hicieron mella en mi, me sacaron de dentro lo que decía que no tenía y demostré que mi letra podía ser mejor y mi alma podía reflejarse en un papel.
A mi vieja profesora de lengua le debo esta pasión y todos mis premios. Le agradeceré eternamente el daño que me hizo un día con las palabras "nunca llegarás a nada con esa fea y desordenada caligrafía".
*Este relato participa en el concurso Imaginarte Minificciones a partir de la frase de Patricia Nasello "Desde entonces escribo".