
El año ha comenzado como todos: campanadas, uvas, fuegos artificiales, revival televisivo, bailes y champán, borracheras sonadas, controles de alcoholemia, amanecer, dolores de cabeza, espidifén, calles vacías, niños aburridos, padres y madres ojerosos.
Tuvimos que contárnoslo unos a otros, ya que por arte de magia se han acabado las noticias. Lo que ocurre en el mundo ha dejado de interesar y ya solo miraremos por la ventana para ver las miserias ajenas, y de paso, las propias.
Feliz Año 2011
