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viernes, 4 de enero de 2013

El día que dejé de llamarte


Cuando te marchaste, traté de asumirlo como pude: pasé del estado de shock al llanto, del silencio al no parar de hablar, siempre con lágrimas por medio. Pero era imposible, sin ti no quería seguir. Así que te llamé, un día tras otro te pedí que volvieras. Y lo hiciste. 
Venías algunas noches, me abrazabas y yo lloraba sabiendo que no te habías ido y que seguirías a mi lado; pero por la mañana te marchabas de nuevo y tu olor se quedaba en la almohada, que yo lavaba en un arranque de valentía, de puedo sola. Después de unos días, lavar la funda de la almohada no era suficiente, el olor de las sábanas también había que eliminarlo. Y luego empezaron a molestarme los gusanos, que me hacían cosquillas en los pies cuando los pegaba a los tuyos, tan fríos, tan como siempre. 

lunes, 28 de noviembre de 2011

Domingos


Como cada domingo, despedimos en la playa a los barcos que salen del puerto. Yo paseo por la orilla, meto los pies en el agua y juego a bailar con la espuma. Los niños saltan y se rebozan en la arena. 
Cuando sale un barco nos juntamos los tres en el lugar donde las olas toman el camino de vuelta, y agitamos fuerte los brazos hacia los lados. Depende de la época del año que haya gente en cubierta y que nos devuelvan el saludo. En otoño siempre nos contestan, excepto cuando llueve. Bajo nuestro paraguas transparente saludamos hacia arriba a las gotas que chocan contra el plástico. Los barcos callan.

viernes, 15 de julio de 2011

El cine de los martes


Allí nos conocimos, un martes, íbamos solos los dos, tu con tu vestido ajustado negro, yo con el pantalón de pinzas y el pañuelo en el bolsillo, como personajes de una película italiana. Compartimos entrada y después te acompañé a casa.
Desde entonces hemos repetido tantos martes, tantas películas, en el lugar de los sueños, de entrelazar nuestras manos, de compartir historias.
Hasta mañana que el cine cerrará sus puertas y tendremos que quedarnos a soñar en casa.

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Ayer leí este relato en la despedida de los Multicines Avenida, los únicos cines de Santa Cruz de La Palma. Como despedida se proyectó en el bar anexo Cinema Paradiso.
Gracias a los trabajadores del cine por la ilusión que han puesto en su trabajo durante estos 20 años.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Último adiós


Algunos lloran al llegar, otros clavan sus miradas profundas buscando el llanto de los más allegados. Aunque la mayoría no sienten nada, es una cuestión de formas. Si no estuviera ahí ¿qué iban a decir? y ¿quien vendría cuando yo me fuera?



miércoles, 25 de agosto de 2010

Titilar

Una noche de otoño, en una playa del Cantábrico, se quedó mirando el cielo con un amigo que conoció en el camino. Mira, la primera estrella-dijo él-. Es un planeta -contestó ella- no titila ¿no lo ves?. ¿Titila o tilila? - preguntó él-.
Entonces ella sonrió acordándose de su despedida, unos meses antes, del lugar donde vivía, aquel anochecer en la playa, todas sus amigas y amigos allí reunidos con ella, compartiendo el último rato, los bocatas y tortillas, el guitarreo, las canciones francesas, el baño a la luz de la luna, la foto de iluminados. ¿Tililar o titilar? se habían preguntado entonces. Y al día siguiente le habían llegado muchos sms respondiendo a la pregunta, titilando en forma de adioses.

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