Mamá nos enseña a leer y escribir, ella prefiere los libros de naturaleza y la literatura europea, aunque los idiomas los domina mejor papá, que además nos hace jugar con los números y el álgebra. El abuelo es el encargado de los pinceles, el barro y las películas: las representa cada tarde de domingo. Y la abuela nos cuenta historias del viejo mundo, que a veces resultan mejores que las películas del abuelo. Cuéntanos otra vez lo del colegio, abuela ¿todos los niños y niñas tenían que ir? —le pedimos entre risas y gritos los días oscuros de lluvia.
