
Al llegar el fin de semana siempre le pasa lo mismo, tiene que tomar una decisión. Divertirse, descansar, leer, amar, reír, jugar. O limpiar la casa. Llegado el domingo, con la casa más sucia que el viernes, piensa de nuevo como hacer para que limpiar y disfrutar puedan compatibilizarse. Limpiaré mañana, se dice. Por eso los lunes son siempre tan duros.
*Relato escrito para la reunión sobre Crisis del blog Diario de Anónima Mente
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