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viernes, 18 de mayo de 2012

Cuentos para Violeta



Los colores de Matilde

Aquella mañana, Matilde se despertó muy contenta y llamó a la abuela para que la ayudara a vestirse.
— Abuela, hoy he tenido un sueño de colores, ha sido precioso
— ¿De colores? ¿Y cómo puede ser eso?

Matilde nunca había visto los colores porque era ciega desde que nació, por eso era tan especial para ella, y por eso tampoco lo entendía su abuela.

— Abuela, el cielo era azul como en primavera, cuando la brisa suave acaricia la piel y tú me dices que es un día luminoso. Los árboles tenían las copas altas, igual que las que nos dan sombra en las tardes de verano y eran muy verdes, como el olor de la hierba recién cortada. El sol era amarillo como en los días que calienta la cara. Y había una casa multicolor, rosa como la suavidad de mis peluches, violeta como el olor de las flores y naranja como cuando me abrazas y me aprietas fuerte los días de lluvia.

Dibujo de Lourdes Medina


Pintar el mundo de colores

Ya no era una niña cuando empezó a pensar que le faltaban colores al mundo, que las personas se habían vuelto más grises de lo que ella recordaba y el cielo se llenaba de polvo y suciedad más a menudo de lo habitual.
Había que hacer algo y había que hacerlo pronto –se dijo una fría mañana de marzo. Entonces se puso manos a la paleta, un árbol por aquí, un tejado por allá, un sol ahí arriba y pincelada a pincelada pintó el mundo en el que ella quería vivir.
Con cada pincelada notaba como su corazón se alegraba y cada vez el cuadro tenía más vida y armonía. Cuando terminó de pintar miró a su alrededor y unas ligeras cosquillas en la barriga le avisaron de que el mundo era un poquito más feliz.


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Estos dos cuentos los escribí para regalar en el 8º cumpleaños de mi hija, inspirada por el dibujo de Lourdes.

jueves, 5 de mayo de 2011

Mujer con pañuelo

Dibujo de Juanlu

La mujer africana lleva siempre un pañuelo de colores, para no olvidar los de su tierra, los amarillos del sol y de la tierra, los naranjas del atardecer, los azules del cielo, los verdes del río y de los árboles meciéndose al viento, el rojo de la sangre que se derrama cada día.
La mujer africana siente su corazón latir y le cuesta sentir algo más, porque su tierra y sus colores están lejos y solo los encuentra cuando desnuda, en soledad, canta a África, a sus ancestros y a su muerte.

sábado, 5 de marzo de 2011

Luz en los colores


Hace poco menos de un mes pintamos la casa de colores. Según la hora del día se comportan de manera diferente, se aclaran u oscurecen, son alegres o apagados, vistosos o tenues.

La apariencia de los pigmentos o tintes está íntimamente ligada a la luz que reciben. La luz solar tiene una temperatura de color alta y un espectro relativamente uniforme, y es considerada un estándar para la luz blanca. La luz artificial, por su parte, tiende a tener grandes variaciones en algunas partes de su espectro. Vistos bajo estas condiciones, los pigmentos o tintes lucen de diferentes colores. (Wikipedia)

Tú te levantas arrugado por la mañana, tierno con tu cara de dormido. Sales de la ducha radiante, y al terminar de vestirte estás lleno de prisa y yo con ganas de atraparte entre las sábanas de nuevo. Cuando vuelvo a verte después del trabajo tu piel parece cansada, y después de comer estás apagado. Tras un rato de descanso y un café eres cálido y dulce, y antes de dormir ardiente.
Aún no sé de qué color eres.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Los colores de la vida


Hacía tiempo que todo se había vuelto tan gris, que ya habíamos olvidado los colores de la vida.
Todo era trabajar, comer, dormir, sin matices, sin nada que diferenciara un día de otro. Pero nos habíamos acostumbrado, ya nadie recordaba los fines de semana, ni las vacaciones, ni siquiera salir una noche a cenar y reírse, bailar, amar. Desde que los países declararan el estado de emergencia todos preferimos estar vivos, simplemente.
Y sin darnos cuenta un hilo tenso nos rodeaba, como si fuera a caer un chaparrón, pero la lluvia no nos limpiaba ni cambiaba los estados de ánimo, era gris como todo lo demás.
Sin embargo, aquélla lluvia llegó sin avisar, devolviendo los colores al mundo, recordando que podíamos ser felices, y el estado de emergencia, esta vez, fue por felicidad sobrevenida.

*Relato dedicado a Esperanza Casanoves, que me inspiró a través de su fotografía, si quieres ver más haz click aquí

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Pinceladas


La mujer del abanico mira altanera, no me ha dedicado ni una mirada en este último año, ni una sonrisa, más bien se le ha ido torciendo el gesto.
Cada pincelada me trastocaba, las mezclas de colores, los negros a base de verdes, los amarillos y los rosas, el maldito abanico con mil colores, y por último la capa, esas rayas que van de un lado a otro y vuelven en diferentes sentidos y direcciones.
No le recrimino nada, en su día tuvo que posar para Klimt, ahora ha tenido que esperar a que ponga la última pieza del puzle

martes, 17 de agosto de 2010

En blanco y negro

Aquélla tarde parecía que las nubes, peinadas por el viento, habían adquirido la forma caprichosa de un arco iris blanco. La negrura de la noche escondió los colores y más tarde, el viento embravecido nos obligó a refugiarnos en el calor del hogar.
A la mañana siguiente todo amaneció en blanco y negro, el viento barrió los colores, empezando por el arco iris.
El cambio cromático se hizo irremediable.

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