El mejor concurso de microrrelatos jamás conocido tiene su origen y destino en la Amazonía, concretamente en la tribu de los Shuar. En una de las últimas expediciones llevadas a cabo sobre la zona, se ha encontrado una guillotina francesa del siglo XVIII con las bases del concurso escritas a navaja en el pie del mortífero instrumento.
El concurso consiste en recitar el mejor microrrelato posible tras el corte de cabeza efectuado por la guillotina. Al mismo solo será posible presentarse una vez en la vida, y habrá que tener cuidado de no quedarse en blanco en el último momento, por lo que se considera vital la buena preparación de los candidatos.
El premio es nada menos que la reducción de la cabeza del ganador hasta tamaños inimaginables, acorde con el tamaño del texto recitado y su posterior exposición junto con el microrrelato, escrito en papel de seda.
Dada la gran acogida del concurso, se realiza una ronda semanal, una final mensual y una gran final anual.
El ganador de la pasada edición fue Jon Satrústegui, insigne expedicionario vasco de pocas palabras.
Gracias a Agustín Martínez Valderrama y a Alberto Corujo por prestarme la inspiración.
